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ES UD. UN PROCRASTINADOR?

2 Dic

por Soledad Blardone

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Infobae  entrevistó a la psicoanalista Mónica Cruppi, quien se refirió a este trastorno tan común y que pocos saben que lo padecen.

-¿Por qué hay personas que caen en la procrastinación?

Es una de las formas que tiene el sujeto de relacionarse con el deseo, en el sentido de demorarlo, postergarlo y aplazarlo. El termino procrastinación, su conceptualización y su aplicación aparece en la obra freudiana en varios trabajos como síntoma que padecen los neuróticos,  en  especial  cuando se refiere a los obsesivos.También está presente en los depresivos y melancólicos. Fue Jacques Lacan quién profundizó más el concepto.

 

-¿A qué se debe este comportamiento? ¿Cuáles son sus causas?

 

Se trata de una renuncia pulsional, es decir, el sujeto desea satisfacer la pulsión pero a la vez siente angustia y culpa por su realización, por lo tanto lo suspende. En “El malestar en la cultura”, Sigmund Freud nos acerca al placer escondido en toda renuncia a la satisfacción pulsional, renuncia que  deja al sujeto tomado  suspendido.

Freud dijo que bajo la forma de postergación de la gratificación, la procrastinación conservó toda su ambivalencia interna, lo que quiere decir que junto con el deseo se encuentra la culpa y la angustia  que impiden su satisfacción. La procrastinación  es alejar el deseo en el tiempo para suspender el goce. Es gozar de la suspensión del goce y hacer de la suspensión un goce mismo.

Como podemos observar, el deseo y la angustia están entrelazados, por lo que el sujeto -con tal de evitar esa angustia previa a su consecución- está perpetuamente demorándolo. Hoy la postergación de la satisfacción ya no tiene un índice de valor moral. Sabemos que detrás de la búsqueda de placer hedonista, se esconde la cara feroz del ‘superyó’ y el imperativo de gozar hasta la muerte.

¿Cuáles son las consecuencias de ser un procrastinador?

Hay sujetos que se caracterizan por ello: los obsesivos, cuyos rasgos principales de carácter son el amor al orden, la preocupación por el ahorro y la terquedad con propensión a la duda y a la inhibición. Tenemos un tipo de carácter coartado, cohibido y estático. Un sujeto que rechaza desprenderse y desarrollarse, que rechaza atravesar dificultades y etapas que, en definitiva, tiende al inmovilizarlo y más hacia la muerte que hacia la vida: los muertos vivos Estas podrían ser las características de las personas que tienden a la procrastinación.

Este rasgo, de la misma manera que la duda, es un modode defensa del sujeto contra la angustia y, muchas veces, existe una gran cercanía entre el objeto de la angustia y el objeto del deseo: entre lo que a alguien puede angustiarle y lo que verdaderamente puede anhelar   

¿Qué podemos hacer para evitar la procrastinación?

Una de las cosas más importantes en este tema es detectar la presencia de la angustia, porque ella es uno de los factores que hace que se eviten los cambios, las decisiones, los actos verdaderos. Tomar una decisión o tener que implementarla puede ser un problema por la angustia que  conlleva. La tarea analítica radica en aliviarla, averiguar cuando el sujeto posterga, sus motivaciones inconscientes, es  decir, lo que hay por debajo del síntoma.

Jacques Lacan decía que hay tres momentos lógicos en cuanto a la temporalidad de la acción: el instante de ver, el tiempo de comprender y el momento de concluir. Todo el mundo pasa por los tres, pero algunos se detienen más de lo necesario en los momentos de ver y comprender: quieren calcular todo antes de concluir o simplemente utilizan la comprensión como excusa para nunca tomar decisiones, y en esa eterna posposición se les puede ir la vida entera.

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Cuando el tiempo se erotiza

22 Jun

El término procrastinación (del latín pro, adelante, y crastinus, referente al futuro)  procede  de procrastinare  que en latín significa posponer, dejar para otro día, actividades o  labores,  por desvíos, dudas, dispersiones o sutilezas. Otra acepción, la vincula con la tendencia a soslayar responsabilidades, decisiones o tareas que requieren ser ejecutadas.

Lo que se procrastina puede ser significado por el sujeto como: fastidioso, desafiante, turbador, amenazador, difícil, o  tedioso,  ya que está revestido con un gran monto de angustia, por lo que se  dilata hacia un  futuro “idealizado”.

En la antigüedad este término carecía de una estigmatización, de una connotación negativa. Es a partir de la sociedad industrial donde  adquiere esta significación.

En las sociedades antiguas  como la egipcia, el término estaba relacionado con la evitación del trabajo y la pereza.  En cambio, los romanos la asociaban con la espera juiciosa antes de la acción. Es necesario diferenciarla del ocio que es el cese de toda actividad, en donde el sujeto se dedica al reposo y utiliza su tiempo libre para recrearse.  Hoy  en la postmodernidad, lo social frágua, modela un sujeto lleno de tareas triviales y de obligaciones que  corren tras lo urgente y banal. Tal es la marca de lo social, que se han descripto  dos tipos de individuos que ejecutan esta acción: los  procrastinadores ocasionales y procrastinadores crónicos ( neuróticos obsesivos).Los primeros se encuentran dentro de lo que algunos autores  describen como nuevas adicciones; por ejemplo: a Internet, que favorece  la evasión a través de la realidad virtual.  Es en este espacio donde las múltiples facetas del yo, tienen la posibilidad de ser desplegadas , al mismo tiempo de poder  plasmar el propio ideal. Una persona puede tener más de una vida: una real y otra virtual. En este sentido el espacio virtual  favorece la moratoria.

La procrastinación crónica o neurótica, aparece en la obra freudiana en varios trabajos como una inhibición  que padecen los neuróticos,   en  especial   los obsesivos.   Aunque también  se encuentra presente en los depresivos y melancólicos. Freud en 1925, observa que la neurosis obsesiva perturba el trabajo  por la pérdida de tiempo derivada de  incesantes interrupciones, distracciones  y repeticiones.

En los neuróticos, la angustia que inhibe y que  limita juega un rol importante porque el  “hacer” se relaciona directamente con lo reprimido. Este material  por su condición  intenta  siempre  irrumpir de modo amenazador, entonces el  Yo  despliega  los mecanismos necesarios para evitar estas representaciones. Por ello, la dimensión temporal en el sujeto  procrastinante tiene una especial valía. Relaciona de un modo particular al sujeto con su deseo, en el sentido de  diferirlo y postergarlo.  La pérdida del tiempo de esta maniobra,  otorga un plus a la suspensión del goce.La procrastinación  revestida  libidinalmente,eróticamente, logra hacer de la suspensión de gozar un goce mismo, alejando el deseo en el tiempo.Deseo, angustia e inhibición se anudan para evitar la consecución,  eternizando la demora.La  evitación del acto, resulta otra manera de pensar la   imposibilidad del deseo, ya que la ejecución del mismo modificaría al sujeto.